|
Rafael Musy acusa a la Alcaldía de ejercer contra él mobbing laboral. Este policía tiene un expediente que podría dejarle sin trabajo hasta seis años. El caso del sindicalista de USO, ahora de baja, ha sido remitido a la Fiscalía. De «discriminación y represión» definió ayer el policía local Rafael Musy «el modelo de gobierno de la alcaldesa de Torrelavega». Este agente, arropado por miembros de la Federación de Empleados Públicos de USO, compareció ayer en rueda de prensa tras habérsele notificado que está incurso en un expediente sancionador que podría conllevar hasta seis años de separación del servicio, con suspensión de sueldo, si prospera la denuncia cursada por la Alcaldía y que en estos momentos estudia la Fiscalía. Este agente, representante de la sección sindical de USO en el Ayuntamiento, ha sido acusado de desobedecer las ordenes del concejal de Policía, Pedro Aguirre, cuando, estando de vigilante de puertas del Ayuntamiento, entraron sus compañeros en conflicto laboral, fue conminado por el edil para que les identificara. Los otros 30 agentes que aquel día, el 4 de agosto, entraron en el Palacio municipal han recibido los apercibimientos de apertura de expediente por alteración del orden público. Mobbing laboral Musy de la Fuente, actualmente de baja médica, antepuso que «con los expedientes no nos van a hacer callar», para explicar que lleva 16 años en la Policía Local (es diplomado) y que por una lesión tuvo que dejar el servicio en primera línea y pasar a lo que se denomina segunda actividad, es decir, ejercer su trabajo pero en un puesto que se ajuste a sus condiciones «psicofísicas», como él mismo definió ayer su situación personal. Relató que fue entonces «apartado» profesionalmente porque de poder trabajar en servicios administrativos «fui destinado a Urbanismo donde permanezco sentado en una mesa con los brazos cruzados. En vez de poner una planta, me pusieron a mí», explicó, al tiempo que no descartó estudiar si este hecho podría ser considerado como mobbing laboral. Explicó que pidió que le permitieran instalar un teléfono y un ordenador «para al menos tener algo que hacer como informes o ayudar en el servicio administrativo de la Policía, lo que me negaron». «Plan premeditado» Continuó relatando que después de firmar un escrito, junto a otros 71 policías locales, reivindicando mejoras salariales y de medios, «fui forzado, el 28 de julio, a ocupar un puesto en las puertas del Ayuntamiento», decisión que considera que «estaba meditada y a sabiendas de que comenzarían las movilizaciones de mis compañeros en unos días», aseguró, «buscando el enfrentamiento o poder castigarme». Musy dijo que al ordenarle atender la vigilancia de puertas en el Ayuntamiento, «dada mi situación psicofísica, a sabiendas de ello, se puso con esa decisión en peligro mi integridad, y lo que es peor, la de los demás compañeros y ciudadanos (no explicó por qué), todo orquestado buscando un enfrentamiento, y les ha salido bien la estrategia». El delegado sindical de USO en el Ayuntamiento dijo que esta reacción «se debe a que el equipo de Gobierno está viendo cómo se le tambalea el monopolio político-sindical (UGT y CC OO son los otros dos sindicatos municipales) más conocido como el chiringuito socialista, no dudando, para evitarlo, aplicar herramientas represoras que rememoran al antiguo Régimen, contra quienes luchamos por la igualdad y en contra del clientelismo y el servilismo». No evitó, antes de finalizar, enviar un mensaje a la alcaldesa: «El sindicato USO, y yo mismo, estamos firmente comprometidos y no dude la señora Gómez Morante que estamos preparados para cualquier escenario sindical». Texto tomado del Periodico"El Diario Montañes"
|