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La lucha interminable. Los vecinos de La Inmobiliaria dicen que su barrio se ha convertido en el patito feo de la ciudad Nunca han dejado de plantear los problemas, pero se quejan de los escasos avances conseguidos. Los vecinos de La Inmobiliaria dicen que su barrio, uno de los más populosos de la ciudad, se ha convertido en el patito feo de Torrelavega, en contraste con los avances que han logrado algunos de sus hermanos, caso de Nueva Ciudad o el Barrio Covadonga. El suburbio surgió a mediados del siglo pasado, como consecuencia de la llegada de miles de trabajadores a las fábricas, procedentes, en su mayor parte, de las comarcas del interior de Cantabria y regiones cercanas. Situado en la zona norte de la ciudad, en la principal salida hacia Santander, La Inmobiliaria es un ejemplo de cómo no se ha de construir una barriada. Diez mil vecinos apiñados en edificios altos y sin apenas servicios y zonas de ocio. Las carencias de todo tipo empujaron a los residentes a la reivindicación permanente y a la creación de la Asociación de Vecinos Río Indiana, que tiene casi tantos años como el propio barrio. Su «lucha interminable» ha permitido ver algunos avances en las últimas décadas, como la construcción de un pabellón polideportivo o un centro de salud y una plaza, pero la insatisfacción sigue siendo la nota predominante. Mientras el Ayuntamiento de Torrelavega proyecta como principal solución nuevas edificaciones (Plan Urban, estación intermodal, viviendas sociales...), los vecinos entienden que la llegada de «más cemento» va a acabar con los escasos solares disponibles y el sueño de «oxigenar» La Inmobiliaria con zonas verdes y de ocio. Al menos eso opinan los directivos de la Asociación de Vecinos: Miguel Ángel Pérez (presidente), María Teresa Fernández (tesorera), Florencio Martínez (secretario) y Juan Carlos Gutiérrez (portavoz). Aunque dicen ser tan importantes como «el último de los socios», ellos son los encargados de plantear ante las instituciones los problemas del lugar. Oleada de inmigrantes La zona norte de la ciudad está sufriendo la llegada de una nueva oleada de inmigrantes. Ellos también llegan a Torrelavega en busca de una vida mejor, pero esta vez proceden del Tercer Mundo. Son miles de personas (2.500, según la AA VV) que han incrementado notablemente la población del barrio, muy envejecida en las últimas décadas, y que, en su mayor parte, han encontrado como primer lugar de residencia el centro de acogida (antiguo hospital de Cruz Roja) y numerosos pisos de alquiler. Los vecinos apuestan por la integración de estas personas, procedentes de más de una veintena de países, pero la tarea no es fácil y por eso piden el respaldo de las instituciones, que, como siempre, está siendo escaso. Como logros alcanzados en los últimos quinquenios, los vecinos sólo citan la reparación de las aceras, una plaza interior (Luciano Herrero Chanete), el pabellón polideportivo (La Habana Vieja) y el centro de salud (Dobra). «Se han conseguido cosas, pero siempre luchando, con la gente protestando en la calle», dice Juan Carlos Gutiérrez. Movilizaciones Como la mayor parte de las demandas no son atendidas, éstas se van acumulando y a las antiguas (zonas verdes y de ocio) se van sumando otras nuevas (aparcamientos, limpieza viaria, mantenimiento del mobiliario urbano...). Hartos de «sufrir necesidades» los vecinos se echaron a la calle en septiembre del año pasado, iniciando una serie de movilizaciones que todavía hoy no han dado por finalizadas. Para hacer frente a esta situación, el Ayuntamiento ha anunciado varias actuaciones, entre las que destaca el Plan Urban, proyecto de la Unión Europea con el que se pretende regenerar el barrio (inversión de 20 millones en varios años). Los vecinos entienden que es «más cemento donde ya sobra». Texto y Foto tomado del Periódico" El Diario Montañes"
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