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¿Dualez?, aquí al lado, muy lejos. Los representantes vecinales denuncian todo un rosario de desperfectos por las calles del pueblo. Dualez es un pueblo de Torrelavega. Está a una distancia de 2,3 kilómetros del centro de la ciudad tiene unos 375 habitantes. Está aquí al lado pero muy lejos. Su pueblo hermano, Ganzo, tiene menos problemas y, quizás, está mejor atendido. Estos núcleos están cercados por lo que casi ningún vecino quiere junto a su casa: dos grandes empresas, Sniace y Firestone, -con los ruidos y problemas de contaminación que han pasado- justito a su lado están las vías del tren, con un contínuo trasiego, la construcción del hospital comarca en su territorio ha multiplicado por cien el tránsito de vehículos... Así lo explican Holgado y Peláez, miembros de la asociación vecinal. Pero estos inconvenientes están asumidos, no así los problemas que se derivan de la falta de atención y cuidado. Un paseo por Dualez -no Duález como un maestro venido de fuera se empeñó en acentuar en los años 40- es fotografiar un rosario de desperfectos, tan amplio, que no cabrían en varias páginas del periódico. Son pocos vecinos pero aguantan los inconvenientes de Torrelavega: tráfico, polución, contaminación acústica. Baste una indicación a la hora de desgranar lamentos: les han instalado, para depositar las basuras domiciliarias, algunos de los contenedores que se quemaron en Torrelavega, durante la huelga de recogida de basuras, y que no tienen demasiados agujeros. Disponen de una pista de rugby, la única a del municipio, y está totalmente abandonada y saturada por los grafiteros. No tienen donde hacer los actos culturales y sociales, pero disponen de unas antiguas escuelas que serían un lugar perfecto. ¿problema?, la asociación de vecinos no tiene las llaves, y no es porque las hayan perdido. Los representantes vecinales actuales, personas jóvenes, con sentido común y mucha mesura, tratan, sin querer alterar a los convecinos, de que las cosas que vayan arreglando y esperan no tener que acudir a la gresca como medio para que les hagan caso. No les gusta que se construya una nueva fábrica (de bioetanol) en su territorio pero asumen que si es legal y cumple las normas, habrá que permitirla pero eso no obsta para que, por ejemplo, pidan que se levanta una pantalla verde (un montículo de cesped y árboles) que, al menos, les aleje la vista de la zona industrial. Malas condiciones Las frecuentes obras de construcción que se están haciendo, con nuevas urbanizaciones que revitalizarán el pueblo, tienen como contrapartida que, por ejemplo, haya en plena mitad del pueblo un vertedero de todo tipo de elementos -sospechan que también de algún vertido oficial- que parece que sólo los vecinos ven; quienes tiene que dar solución -el Ayuntamiento- ciego. El estado de algunos viales (como el que puede verse en una de las fotos que hoy se publican) es tan malo que están formándose socavones que cualquier día -temen- les engullan. Alumbrado, hay, pero muchas de las farolas o no funcionan o están rotas a pedradas. Cuando llueve, frente al colegio, las arquetas están anegadas por lo que se forma una auténtica laguna. Como a los servicios de limpieza les ven con la misma periodicidad que al cometa Halley, sus pocos espacios públicos, y especialmente donde juegan los niños, están a rebosar de excrementos de perros (los papeles van al suelo porque carecen de suficientes papeleras). Si juegan a los bolos tienen que llevarse los aperos para casa porque no tienen ni una triste caseta donde guardarlos. Piden señales de tráfico y querrían policías en su pueblo. Texto y Foto tomado del Periódico"El Diario Montañes"
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